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Un caso clínico de Anafilaxia presentado en el Congreso SEAIC 2026

By Doctor Javier Subiza on 01/11/2026

 

Un paciente con anafilaxias recurrentes por melocotón, manzana y cítricos puede presentar pruebas moleculares negativas frente a los alérgenos convencionales. Nuestro estudio, presentado en el Congreso SEAIC 2026, muestra cómo técnicas especializadas como el Western blot pueden detectar proteínas de alto peso molecular que podrían explicar reacciones alérgicas graves hasta ahora difíciles de identificar.

 

 

Cuando las pruebas de alergia no explican una anafilaxia

La alergia a las frutas de las familias de las rosáceas, como el melocotón y la manzana, y de las rutáceas, como los cítricos, puede provocar desde molestias orales leves hasta reacciones sistémicas graves, incluida la anafilaxia.

Habitualmente, el diagnóstico molecular se centra en proteínas alergénicas bien conocidas, como las proteínas transportadoras de lípidos (nsLTP), las profilinas y las proteínas PR-10.

Sin embargo, algunos pacientes presentan reacciones alérgicas importantes pese a que las pruebas frente a estos componentes resultan negativas.

¿Existen otros alérgenos capaces de provocar anafilaxia que no estamos detectando mediante los análisis moleculares habituales?

Un caso clínico presentado en el Congreso SEAIC 2026

En Clínica Subiza hemos estudiado a un paciente adulto con antecedentes de polinosis y múltiples sensibilizaciones respiratorias que, desde 2017, presentaba episodios recurrentes compatibles con anafilaxia tras consumir determinadas frutas.

Entre los alimentos relacionados con las reacciones se encontraban el melocotón, la manzana y algunos cítricos.

El cuadro clínico incluía manifestaciones cutáneas, digestivas y respiratorias, con episodios de diferente intensidad.

Una característica especialmente interesante era que las reacciones no siempre se producían de la misma manera. En ocasiones, el paciente toleraba determinados alimentos, mientras que en otras circunstancias experimentaba reacciones importantes.

Esta variabilidad sugería la intervención de cofactores capaces de modificar el umbral de reacción alérgica.

¿Qué son los cofactores de la anafilaxia?

Los cofactores son circunstancias que pueden facilitar la aparición de una reacción alérgica o aumentar su gravedad.

Entre los más reconocidos se encuentran:

  • El ejercicio físico.
  • El consumo de alcohol.
  • Los antiinflamatorios no esteroideos.
  • Las infecciones intercurrentes.
  • La falta de sueño y otras situaciones de estrés fisiológico.

En nuestro paciente se identificaron posibles influencias del ejercicio, el alcohol y el cannabis, aunque no puede atribuirse a todos ellos el mismo grado de evidencia causal.

La presencia de cofactores ayuda a comprender por qué un mismo alimento puede ser tolerado en una ocasión y desencadenar una anafilaxia en otra.

El estudio molecular: más allá de los alérgenos clásicos

Para profundizar en el diagnóstico se realizó un estudio especializado en colaboración con el Dr. Fernando Pineda, de Inmunotek.

Se prepararon extractos proteicos de las frutas implicadas en las reacciones y se analizaron mediante electroforesis SDS-PAGE y Western blot con IgE del suero del paciente.

Estas técnicas permiten separar las proteínas según su peso molecular y comprobar cuáles son reconocidas por los anticuerpos IgE del paciente.

Una banda de aproximadamente 70 kDa en melocotón y manzana

El estudio identificó una banda de reconocimiento IgE de aproximadamente 70 kilodaltons (kDa), especialmente evidente en los extractos de melocotón y manzana analizados en condiciones reductoras.

Este peso molecular es compatible con el de una proteína denominada (R)-mandelonitrilo liasa (MNL), descrita como un posible alérgeno de interés en la alergia a frutas de la familia de las rosáceas.

La MNL es una enzima vegetal que participa en procesos metabólicos relacionados con determinados compuestos cianogénicos.

La posible implicación de esta proteína resulta especialmente relevante porque podría contribuir a explicar reacciones graves que no quedan justificadas por la sensibilización a los alérgenos convencionales.

¿Qué significa que la banda aparezca en condiciones reductoras?

En el laboratorio, las condiciones reductoras permiten romper determinados enlaces químicos, denominados puentes disulfuro, que contribuyen a mantener la estructura de algunas proteínas.

En nuestro estudio, la banda de aproximadamente 70 kDa se detectó con mayor claridad en estas condiciones.

Este hallazgo sugiere que el tratamiento reductor podría favorecer la exposición o detección de estructuras reconocidas por la IgE del paciente.

No obstante, este resultado no demuestra por sí solo que el epítopo reconocido sea lineal ni confirma definitivamente la identidad de la proteína.

La identificación como MNL continúa siendo una hipótesis basada en el peso molecular y en los conocimientos disponibles sobre los alérgenos de las rosáceas.

Otra banda de aproximadamente 55 kDa en los cítricos

El estudio también detectó reconocimiento IgE de una proteína de aproximadamente 55 kDa en extractos de cítricos.

Una de las posibles candidatas es la pectina metilesterasa (PME), una enzima vegetal relacionada con la modificación de las pectinas de la pared celular.

La PME está presente en diferentes vegetales y su peso molecular puede ser compatible con la señal observada.

Sin embargo, también en este caso sería necesario realizar estudios adicionales para confirmar la identidad de la proteína y determinar su relevancia clínica.

¿Por qué es importante este descubrimiento?

El hallazgo aporta varias enseñanzas relevantes para el diagnóstico de la alergia alimentaria.

  • Una prueba molecular negativa no excluye necesariamente una alergia alimentaria grave. Los paneles diagnósticos analizan un número determinado de componentes, pero no incluyen todos los posibles alérgenos.
  • Existen proteínas de alto peso molecular potencialmente relevantes. En este caso se observaron bandas IgE-reactivas de aproximadamente 70 y 55 kDa.
  • Los cofactores pueden modificar la expresión clínica. La tolerancia ocasional de un alimento no garantiza que sea seguro en todas las circunstancias.
  • El estudio individualizado puede aportar información adicional. Técnicas como el Western blot permiten investigar proteínas que no figuran en los paneles habituales.

La relación con las investigaciones del Hospital Universitario La Paz

Posteriormente, en un trabajo publicado en 2025, investigadores del Hospital Universitario La Paz y LETI estudiaron la relevancia alergénica de la mandelonitrilo liasa en el melocotón.

Estos avances refuerzan el interés de investigar proteínas que anteriormente no formaban parte de los componentes alergénicos estudiados de manera rutinaria.

Nuestro caso aporta una observación clínica complementaria: la presencia de reacciones anafilácticas recurrentes, moduladas por posibles cofactores, junto con reconocimiento IgE de proteínas de alto peso molecular.

No obstante, la coincidencia del peso molecular con el de una proteína conocida no constituye una identificación definitiva.

¿Qué investigaciones quedan pendientes?

Los resultados obtenidos abren nuevas posibilidades de investigación.

Para determinar con seguridad qué proteínas son responsables del reconocimiento IgE sería necesario ampliar el estudio mediante técnicas de identificación proteica, como la espectrometría de masas, y ensayos con proteínas purificadas o recombinantes.

También sería interesante investigar si las proteínas detectadas en melocotón, manzana y cítricos comparten estructuras capaces de producir reactividad cruzada.

Estos estudios permitirían establecer con mayor precisión el posible papel de la MNL y de la PME en la sensibilización del paciente.

¿Qué significa para los pacientes?

El mensaje principal es que una historia clínica convincente de anafilaxia debe estudiarse cuidadosamente, incluso cuando los análisis moleculares convencionales no permiten identificar el alérgeno responsable.

En estos casos puede ser necesario recurrir a técnicas diagnósticas más especializadas y estudiar las circunstancias que rodean cada reacción.

La identificación de cofactores también es importante para comprender el comportamiento de la enfermedad y establecer medidas preventivas personalizadas.

Sin embargo, los pacientes con antecedentes de anafilaxia no deben intentar comprobar por su cuenta la tolerancia a los alimentos implicados, ni siquiera en ausencia de cofactores.

La valoración debe realizarse por un especialista en Alergología, considerando la historia clínica, las pruebas realizadas y el riesgo individual.

Conclusiones

Nuestro estudio, presentado como póster número 319 en el Congreso SEAIC 2026, muestra que la investigación molecular especializada puede descubrir patrones de reconocimiento IgE que pasan inadvertidos en las pruebas diagnósticas habituales.

La detección de proteínas de aproximadamente 70 kDa en melocotón y manzana y 55 kDa en cítricos plantea la posible implicación de alérgenos distintos de las nsLTP, profilinas y proteínas PR-10.

Aunque la identidad definitiva de estas proteínas todavía requiere confirmación, los resultados destacan la importancia de combinar la historia clínica, la caracterización molecular y el análisis de los cofactores.

La ausencia de sensibilización detectable frente a los componentes alergénicos habituales no debe interpretarse automáticamente como ausencia de riesgo de anafilaxia.

Investigación y colaboración científica

Este trabajo se ha desarrollado mediante la colaboración entre Clínica Subiza, Madrid, e Inmunotek, Alcalá de Henares, con la participación de Javier Subiza Garrido-Lestache, Andrea De Noia, J. Martínez Martínez y Fernando Pineda de la Losa.

Comunicación científica: Anafilaxia dependiente de cofactores a rosáceas y cítricos: la caracterización molecular revela alérgenos de alto peso molecular más allá de los panalérgenos clásicos.

Congreso SEAIC 2026. Póster 319.

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