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Esofagitis eosinofílica: cuando el sistema inmunitario inflama el esófago (Dra. A. de Noia)

By Doctor Javier Subiza on 09/10/2026

¿Notas que la comida baja con dificultad? ¿Necesitas beber agua para poder tragar? ¿Tu hijo tarda mucho en comer o evita determinados alimentos? Estas situaciones pueden ser señales de esofagitis eosinofílica, una enfermedad inflamatoria crónica que afecta a niños y adultos y puede pasar inadvertida durante años.

 

Autora: Dra. Andrea Noia, alergóloga de Clínica Subiza – Centro de Asma y Alergia

 

¿Qué ocurre en el esófago?

En personas predispuestas, el sistema inmunitario responde a determinados antígenos, principalmente alimentarios. Se activa una inflamación de tipo 2, con participación de IL-4, IL-5 e IL-13, y se acumulan eosinófilos en la mucosa esofágica.

Con el tiempo, la inflamación persistente puede favorecer fibrosis, pérdida de elasticidad y estrechamiento del esófago.

¿Cómo se manifiesta?

  • En adolescentes y adultos: dificultad para tragar sólidos, sensación de comida retenida y episodios de impactación alimentaria.
  • Adaptaciones que pueden ocultar los síntomas: masticar mucho, cortar la comida en trozos pequeños, beber agua con cada bocado o evitar carnes y pan.
  • En niños pequeños: rechazo de alimentos, comidas prolongadas, vómitos, dolor abdominal o dificultad para ganar peso.

¿Qué relación tiene con la alergia?

La rinitis, el asma, la dermatitis atópica y la alergia alimentaria son frecuentes en estos pacientes.

Sin embargo, la EoE no suele depender del mecanismo de IgE propio de las reacciones alérgicas inmediatas. Por eso, las pruebas cutáneas y la IgE específica no identifican de forma fiable qué alimentos mantienen la inflamación esofágica.

La leche y el trigo están entre los desencadenantes más frecuentes, aunque cada paciente necesita una valoración individual.

No retires alimentos únicamente porque una prueba de alergia sea positiva.

¿Y los pólenes?

Algunos pacientes presentan empeoramiento estacional y se investiga el posible papel de los alérgenos inhalados y posteriormente deglutidos.

Un estudio pediátrico de Madrid, con participación de Clínica Subiza, encontró una asociación débil entre los recuentos de polen de plátano de sombra y la incidencia de diagnóstico de EoE.3

Este resultado no demuestra que el polen cause la enfermedad ni que una sensibilización elevada prediga su gravedad.

¿Cómo se confirma?

Mediante una endoscopia con biopsias de diferentes zonas del esófago.

El diagnóstico requiere síntomas compatibles y al menos 15 eosinófilos por campo de gran aumento, tras valorar otras causas de eosinofilia esofágica.

El esófago puede parecer normal en la endoscopia y, aun así, mostrar inflamación en las biopsias.

¿Qué tratamientos existen?

El tratamiento se adapta a la edad, la actividad de la enfermedad y las preferencias del paciente:

  • Inhibidores de la bomba de protones, como omeprazol.
  • Corticoides tópicos deglutidos, como budesonida o fluticasona.
  • Dietas de eliminación supervisadas, comenzando frecuentemente con pocas restricciones.
  • Biológicos, como dupilumab, en pacientes seleccionados.
  • Dilatación cuando existe estrechamiento que lo requiere, acompañada de tratamiento antiinflamatorio.

¿Por qué es necesario el seguimiento?

Sentirse mejor no siempre significa que la inflamación haya desaparecido.

El seguimiento clínico, endoscópico e histológico permite comprobar la respuesta y ajustar el tratamiento. Habitualmente se necesita tratamiento de mantenimiento.

La coordinación entre Digestivo, Alergología y Nutrición ayuda a controlar la enfermedad y mantener una alimentación cómoda y segura.

Cuándo acudir a Urgencias

Si la comida queda atascada y no puedes tragar saliva, acude a Urgencias.

Tres preguntas para prestar atención

  • ¿Sientes que la comida no baja?
  • ¿Necesitas agua para tragar los bocados?
  • ¿Tu hijo tarda mucho en comer o evita determinadas texturas?

Referencias bibliográficas

  1. Dellon ES, Muir AB, Katzka DA, et al. ACG Clinical Guideline: Diagnosis and Management of Eosinophilic Esophagitis. Am J Gastroenterol. 2025;120:31–59. doi:10.14309/ajg.0000000000003194.
  2. Lucendo AJ, Molina-Infante J, Arias Á, et al. Guidelines on eosinophilic esophagitis: evidence-based statements and recommendations for diagnosis and management in children and adults. United European Gastroenterol J. 2017;5:335–358. doi:10.1177/2050640616689525.
  3. La Orden Izquierdo E, Gutiérrez Junquera C, Mahillo-Fernández I, Subiza Garrido-Lestache J, Román Riechmann E. Increasing Incidence of Pediatric Eosinophilic Esophagitis in the Southwest of Madrid, Spain. J Investig Allergol Clin Immunol. 2019;29:24–29. doi:10.18176/jiaci.0280.
  4. Kliewer KL, Gonsalves N, Dellon ES, et al. One-food versus six-food elimination diet therapy for the treatment of eosinophilic oesophagitis: a multicentre, randomised, open-label trial. Lancet Gastroenterol Hepatol. 2023;8:408–421. doi:10.1016/S2468-1253(23)00012-2.
  5. Dellon ES, Rothenberg ME, Collins MH, et al. Dupilumab in Adults and Adolescents with Eosinophilic Esophagitis. N Engl J Med. 2022;387:2317–2330. doi:10.1056/NEJMoa2205982.

Artículo elaborado por la Dra. Andrea Noia, alergóloga de Clínica Subiza.

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